Los costes sanitarios menos conocidos

Si Inmeditech está decidida a apostar por el campo de la sanidad es porque cree que no solo hay problemas/necesidades que resolver/satisfacer, sino que además, las cubiertas hasta el momento, se podrían cubrir de manera más eficiente. De momento nos parece interesante exponer algunos costes sanitarios que no se leen todos los días en prensa por ejemplo pero que son igualmente importantes. Y son costes que se podrían reducir en caso de utilizar soluciones de sanidad a distancia, actividad por la que está apostando Inmeditech.

En los últimos días, en España, han salido noticias que describen la preocupación por la sostenibilidad económica del Sistema Nacional de Salud, que se podría resumir en que se pretende reducir el gasto farmacéutico actual en 1.500 millones de euros, que en la actualidad representa casi 13.000 millones de euros de los 60.000 totales que tiene el presupuestario sanitario en España.

Para ello, el Gobierno ha adoptado la decisión de recortar el beneficio de las farmacéuticas, reformando el sistema de copago actual (parte de un medicamente para un paciente lo paga el Estado y la otra parte sí que la asume el propio paciente), que no es que se traduzca en una subida de la parte que tienen que pagar los pacientes, sino en un descenso de los precios de los medicamentos, es decir, de los márgenes que ganan las farmacéuticas. Como cabía esperar, esto no ha gustado las farmacéuticas y laboratorios, y a través de su patronal Farmaindustria ya han mostrado su malestar.

Hasta el momento parece claro que entonces el sistema sanitario tiene que sufrir cambios importantes. Pero sólo se está haciendo hincapié en problemas económicos, en ningún momento se ha hecho referencia al daño medioambiental que la sanidad, en general, provoca. Y eso es lo que nos parece interesante exponer en este articulo.

Y es que, como se puede leer en este artículo de The Economist, la mejor manera de reducir el daño medioambiental que los hospitales provocan es haciendo que menos personas tengan que acudir a los hospitales. Cuidado con lo que se entiende de esto. Básicamente lo que se enuncia es que los pacientes visiten los hospitales lo justo y necesario. Traducido a la realidad, sería que por ejemplo los controles rutinarios de las principales constantes vitales se pudieran hacer de manera remota. Éste es uno de los campos en los que estamos trabajando actualmente.

Y es que la solución al problema medioambiental que podría aportar una solución de telemedicina es interesante en términos de los problemas que son originados por los propios hospitales. Y para ello, se cree conveniente enunciar a continuación una serie de consideraciones del citado artículo:

  • El Servicio Nacional de Salud inglés (National Health Service, NGS) calculó que se emitían 21 millones de toneladas de CO2 cada año en actividades relacionadas con la red inglesa de salud. Esa cifra de CO2 equivale, por ejemplo, a lo que la energía eólica (que en Enero del 2009 representó hasta un 25% del total de la electricidad generada en España) evitó emitir a la atmósfera en España o lo que emitió la central de carbón de Yorkshire, la mayor central eléctrica del Reino Unido y de Europa Occidental, con casi 4.000 MegaWattios de potencia. Vamos, que las emisiones fueron considerables.
  • En Estados Unidos la emisión de gases de efecto invernadero del sistema de salud (“pública” y privada) representan hasta un 8% del total de las emisiones del país, tal y como se puede ver en este estudio.
  • En Alemania, un estudio de la Fundación Viamedica demostró como el gasto energético por paciente y cama era aproximadamente el mismo que el de tres edificios recién edificados.

Es por ello, que muchos hospitales han comenzado a tomar acciones para combatir esto. Por ejemplo, como citaba el artículo de The Economist, un hospital en Bombay, el construído en memoria del Rey Eduardo, remodeló sus instalaciones para hacerlas más eficientes en términos energéticos. Otros hospitales, además, estaban cambiando su alumbrado hacia uno fluorescente o basado en LEDs, abandonando las lámparas incandescentes de toda la vida en las cuales el 90% de energía se disipan en forma de calor.

Estas medidas energéticas no son suficientes. En el estudio realizado por el Sistema Nacional de Salud británico, se expuso como  el gasto energético sólo representaba el 25% del total de las emisiones de CO2. El problema radica en los materiales que se utilizan para la atención sanitaria, es decir, en el equipamiento médico y los fármacos empleados. De hecho, la contribución del uso abusivo de estos materiales conduce al 60% del total de las emisiones.

Y esto se explica con un ejemplo. Antes de la enfermedad de las vacas locas desatado en 1996 en el Reino Unido, los cortauñas eran reutilizados. Ahora, pese a que la probabilidad de riesgo es de 1 entre 10.000.000, sólo se utilizan una vez. Un pequeño riesgo está creando una montaña de basura, que claro, luego produce contanimación de CO2 porque es basura que hay que incinerar.

¿Cómo reducir, por lo tanto, este gasto de material necesario para la atención? Haciendo que esta atención no necesite presencia física del paciente, es decir, haciendo que no visiten el hospital para muchos controles rutinarios. Por ejemplo, se podrían monitorizar las constantes vitales de manera remota, y solo si el examen exige presencia física, un doctor podría visitar al paciente de manera individual, y usar el cortauñas del propio paciente, evitando ese pequeño riesgo citado anteriormente.

Menos visitas al hospital, menos emisiones. ¿Cómo conseguir menos visitas? Con el desarrollo de sistemas de monitorización remota de pacientes. De hecho, el Hospital Universitario de Coventry, ya ofrece un sistema para monitorizar controles posteriores a intervenciones de riñón de manera remota.

Es decir, de una primera oleada de buenas intenciones para reducir esta contribución al masivo efecto invernadero con la eficiencia energética, se está pasando a un sistema que consiga reducir todo ese equipamiento médico que no se reutilizaba y que, de ser quemado, agravaría el problema medioambiental. No se ha citado hasta el momento, pero hay que exponer que el ahorro en este equipamiento médico no sólo disminuye las emisiones de CO2, sino también el gasto que conlleva adquirir dicho equipamiento. De hecho, la Confederación de la Industria Británica, ha estimado en 15.000 millones de libras el ahorro que conllevarían las soluciones de telemedicina.

Y lo que Inmeditech opina, es que tanto los problemas económicos comentados al inicio del artículo, como los medioambientales posteriores, podrían mitigarse empleando una solución de asistencia sanitaria remota, sanidad-m o telemedicina. Es decir, los campos donde está trabajando actualmente Inmeditech.

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Una Respuesta a Los costes sanitarios menos conocidos

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